Según un estudio de la Univesity of Exeter, recientemente publicado, ha quedado demostrado que las zonas verdes de las ciudades podrían conducir a mejoras significativas y sostenidas de la salud mental de las personas que residen en sus proximidades.

Dicho estudio se ha basado en el análisis de la salud mental de más de 1.000 ciudadanos británicos que han ido cambiando de residencia a lo largo de los 5 años que ha durado la investigación, centrándose en dos grupos de personas: los que se trasladaron a las zonas urbanas más verdes , y los que se trasladaron a las zonas urbanas menos verdes.

Los resultados son reveladores, ya que muestran que el cambio de residencia a una zona verde no sólo mejora la salud mental de las personas en un primer momento, sino que los beneficios sobre la salud se mantienen en el tiempo. Las personas que se trasladaron a zonas más verdes mejoraron la salud mental, mantenida durante al menos 3 años después de mudarse. Mientras que las personas que se trasladaron a una zona más construida sufrieron una caída de la salud mental

Los autores de la investigación ajustaron sus datos para eliminar los efectos de otros factores que puedan afectar a la salud mental a través del tiempo – como los ingresos, el empleo y la educación -, así como los factores relacionados con la personalidad. El investigador principal , el Dr. Ian Alcock , cree que los resultados del estudio podrían tener implicaciones importantes :

“Hemos demostrado que las personas que se trasladan a las zonas más verdes tienen mejoras significativas y duraderas en la salud mental. Estos hallazgos son importantes para los planificadores urbanos pensando en la introducción de nuevos espacios verdes para nuestros pueblos y ciudades , lo que sugiere que podría proporcionar a largo plazo y beneficios sostenidos para las comunidades locales ” .

Este hecho afianza la evidencia conocida, recogida en numerosas normativas urbanísticas, que relaciona directamente la presencia de los espacios verdes en áreas urbanas – como parques y jardines – con los efectos positivos que ello tiene en la salud pública.

Con este estudio en la mano, ¿veremos a partir de ahora una vuelta al concepto de ciudad-jardín, ideado por Ebenezer Howard, que integraba la naturaleza en la vida urbana de los ciudadanos? ¿O bien seguiremos por la senda antinatural del urbanismo descontrolado?